Solo Dios perdona. "Only God Forgives" 2013, Nicolas Winding Refn

Tras saborear las mieles del éxito con Drive, Nicolas Winding Refn sirve una cuidada ración de veneno solo apta para el paladar de sus incondicionales. Más que un reto, Solo Dios perdona es un suicidio artístico: una producción francesa filmada en Tailandia con dos estrellas de Hollywood, en la que el director danés lleva hasta el extremo sus radicales propuestas narrativas y estéticas.
A grandes rasgos, se trata de la historia de una venganza en la que se entremezclan el drama familiar y el thriller de yakuzas, el crimen y el incesto, el cine de David Lynch y el de Takeshi Kitano. Fiel a su vocación de esteta, Winding Refn se muestra más preocupado por la forma que por el contenido, algo que sus críticos le echan en cara dando a entender que el estilo de un director es la cáscara que envuelve el relato. Winding Refn hace precisamente lo contrario: crea un universo visual condimentado con diálogos breves y concisos, algunas ideas argumentales, apuntes, sensaciones... todo al servicio del imaginario del director y de su retórica: colores vívidos, ralentizados, iluminación contrastada, interpretaciones hieráticas. Ryan Gosling y Kristin Scott Thomas aportan sus conocidos rostros a esta película que parece querer huir de cualquier favor.
Con Solo Dios perdona, Nicolas Winding Refn se rinde homenaje a sí mismo y se emparenta con Wong Kar-Wai, otro amante de las imágenes depuradas. La diferencia es que el primero tiende a los rincones más oscuros de la condición humana y se regodea en la violencia moral y física de los personajes. El noveno film del director es de una brutalidad que espantará a los espectadores sensibles, apenas amortiguada por una frialdad capaz de eliminar cualquier rastro de emoción. Al igual que en Drive, la música electrónica de Cliff Martinez vuelve a dotar de identidad sonora a Solo Dios perdona, una película hermética y tremenda donde no caben las medias tintas. Seduce y es odiada con pasión, por lo que tiene la virtud de proponer una respuesta a la apatía predominante en las carteleras. Solo por esto y por su espíritu kamikaze merece ser tenida en cuenta.

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